Mundo ficciónIniciar sesiónBriccia levantó la nariz y no pudo evitar disfrutar aquel olor, aunque su dueño no era precisamente a quien más ganas tenía de ver… ¿o sí?
Respiró con profundidad, pidiendo a la Diosa que le diera toda la ecuanimidad que necesitaba para no ponerle de sombrero una de sus calderas para pociones, y abrió la puerta para recibir a Maddox con una sonrisa forzada.
Él se quedó con el puño levantado porqu







