C6 - AHÍ ESTÁ MI SEÑORA CARRERA
Santiago empujó la puerta de la habitación del jet y el clic del cerrojo cortó el aire.
Ahí estaba ella.
La azafata lo esperaba sobre la cama, desnuda, con el cabello negro cayéndole sobre los hombros y una sonrisa de oreja a oreja que le estiraba los labios rojos. Se arqueó la espalda, ofreciéndose como un platillo caro.
—Lo estaba esperando, señor Carrera —ronroneó y se pasó la lengua por los dientes—. Prometo hacerlo sentir en el cielo.
Santiago no se movió.
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