C111 -LO QUIERO VIVO
En el pasillo que conducía al sótano de la hacienda, Santiago caminaba a pasos lentos, acomodándose la pistola dorada en la cintura.
Esteban caminaba detrás de su hijo.
Sin embargo, justo cuando iban a bajar los escalones de caracol, el sonido de unas botas pesadas resonó con prisa en el vestíbulo.
Era Mateo quien entró al rancho sin ser invitado, con el rostro sudado y respirando con agitación.
Desde sus muletas, Héctor lo miró de reojo, dejando claro en silencio que fue él