Mundo ficciónIniciar sesiónEn medio del frio del ambiente, ella supo abrigar no solo mi cuerpo, sino mi alma. Allí estaba ella ¡Mi madre! Apoyándome como siempre lo había hecho. Fueron aproximadamente unos cinco minutos que duramos abrazadas, pero sentí que fue una vida y por cada latido, no quería alejarme nunca de aquella mujer; aun en medio de la agonía por querer recordar quienes eran todas aquellas personas que aparecían en mis recuerdos, su amor me hací







