Capítulo 93. El torbellino de la intriga oscura
—Tu muerte no tiene ningún valor comercial, tía, pero la información que salga de tu boca puede salvar el resto de tus días —afirmó Marco Mayer mientras bajaba lentamente la mano izquierda, dando una señal para que los dos cañones negros a su espalda continuaran apuntando fijo al pecho de Helda.
Helda permaneció inmóvil en el umbral del tabique de la cabina, dejando que su espalda se apoyara contra el sólido panel de madera. La respiración de la anciana era regular; sus ojos miraban directo a