Capítulo 90. Gery secuestrado
—¿Crees que este pedazo de hierro puede comprar el orgullo de la familia Alejandro, Valdez? —preguntó Gery con una risa baja que vibró en su garganta. Los músculos de su mandíbula se tensaron al sentir que el cañón frío de la pistola automática se hundía aún más en la piel de su sien.
—Su actitud testaruda no va a cambiar los números en nuestra cuenta bancaria, señor Gery —replicó Valdez con un tono plano, desprovisto de emociones. El hombre colocó la botella de vino sobre la mesa de roble con