Los chicos guardaron silencio, la muchacha se removió en el sillón en señal de que ya se está despertando. El corazón del hombre en la camilla dio un salto, esa chiquilla le remueve el suelo. Pero no, él no puede enamorarse de ella porque estaría traicionando a su único amor del pasado.
—¡Oh! que sorpresa, señor Nataniel, espero que ya haya recobrado su memoria y logre reconocernos.
Fue lo primero que la chica comentó al despertar.
—Claro que sí, ahora ya los reconozco. —Gracias por estar aquí