Más tarde, Nataniel observó que Camila estaba distraída y triste mientras la niña juega y trata de animarla.
—Lo siento, es muy difícil estar con ellos y no poder recordar nada. —Lamentó en silencio, entregándole el bebé y dejándose caer sobre el sofá.
—Cariño, no te esfuerces, pronto volverás a ser la de antes. Por mientras, puedes seguir disfrutando de ellos o si gustas puedes recostarte un momento.
—Sí, eso es lo mejor, perdón, es que de verdad no me siento bien, es como si fuera una invaso