Los chicos están alterados, no lo habían hecho antes, pero ahora los dos se están sacando sus trapitos sucios al sol y cada uno está salpicado por el engaño.
—Lo mío fue diferente Nataniel, a mí me secuestró aquel hombre. En cambio, a ti, no creo que te hayan hecho lo mismo, ¿verdad? ¿O me dirás que esa perra te tomó por la fuerza?
—Claro que no, pero recuerda que soy hombre y mi ego estaba herido y tuve que buscar refugio en alguien para que me lo curase.
—Claro, y encontraste a esa perra y ha