Nataniel nunca había escuchado hablar tan enojado a su padre, a él también le está afectando en gran manera la desaparición sin motivo de Camila.
Nataniel salió de la mansión rodeado de varios de sus hombres, mientras que la señora Gaviota se queda en casa dándole el biberón a su nietecito, que desde la noche anterior extraña a su madre y llora porque quiere que le den su tética.
En el auto, camino a la estación de policía, listo para interponer la denuncia de desaparecimiento…
—¡Dios mío! Por