Camila no pudo abrir el cierre de su vestido, así que lo sacó por la fuerza hasta que lo rompió y logró salir de ese atajo de ropa que ahora le estorba y lo siente demasiado pegado a su cuerpo debido a la sudoración que está experimentando.
—Natán, cariño, ¿ya estás aquí? —quiso saber al escuchar los pasos de alguien que se acerca a ella. —Mjum. —Respondió el homb