Capítulo 45. Una testigo
La niña se quedó viéndolos un poco nerviosa, se sintió abrumada al verlos fijar su atención ella, y no sabía qué decir, pensó en su madre y en sus consejos de no entablar conversación con extraños.
—Lo siento, yo lo confundí con otra persona, pero al verlo me doy cuenta de que no son iguales, aunque son muy parecidos… disculpe, pero me tengo que ir —dijo y salió corriendo.
Paolo, al verla correr, salió también corriendo detrás de ella, y Sara también sin dejar de sostener a la pequeña Marieh co