Mundo de ficçãoIniciar sessãoValentina le entregó el encargo de Consuelo esa misma tarde, cuando regresó del jardín de Las Lomas, con la misma voz calmada con que Consuelo se lo había encomendado: sin dramatismo, sin adorno, con la precisión de quien sabe que algunas cosas no necesitan ser envueltas para llegar al lugar correcto.







