Mundo ficciónIniciar sesiónEl teléfono de la portería sonó a las tres y cuarto de una tarde de jueves, cuando Valentina estaba en la cocina haciendo el tipo de almuerzo tardío que uno prepara cuando ha perdido completamente la noción del tiempo por estar trabajando: huevos revueltos, pan tostado, y una taza de café que era técnicamente la quinta del día aunque ella prefería no







