Tarah Kontos
Vi a Alexis emocionado, y sentí lástima por él, porque conocía a mi hijo, y sabía que Paul estaba llamando papá, pero no precisamente a él.
Alexis repitió la pregunta y nuestro pequeño hijo se cubrió la boca con la mano, y como pocas veces hacía, se carcajeó, como si estuviera burlándose de su padre.
—¡No! Tú eles home gande, este es mi papá —dijo agitando mi teléfono en su mano mostrándole la pantalla donde se veía claramente el rostro de Paul.
—¡Papá! —repitió con entusiasmo.
Mi