Georgina Harper Davis
Llegué al edificio donde se suponía que vivía Zucker. El lugar era imponente, un rascacielos elegante en una de las zonas residenciales más exclusivas de la ciudad.
Estacioné mi auto y para mi alivio al decir que era amiga de Zucker me dejaron entrar sin problemas. Subí hasta el piso en el que se encontraba su apartamento, con el corazón latiendo con fuerza y la determinación recorriendo cada fibra de mi ser.
El ascensor parecía tardar una eternidad en llegar al piso i