Capítulo 142: Intenciones ocultas.
Zucker Hall
De mala gana mi hermano me acompañó al hospital, se negaba a dejarme solo.
—¿Sabes que puedo irme solo? No es necesario que vengas conmigo —protesté y él giró los ojos con impaciencia.
—Lo siento hermano, pero temo dejarte solo, eres muy ingenuo Zucker, crees que puedes confiar ciegamente en las mujeres y si intervengo en tu vida, es porque no quiero que sufras como una vez lo hice yo —me recriminó mi hermano.
—Te aseguro que aprendí la lección, las únicas mujeres buenas son las