Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa semana dieciséis llegó como llegan las condenas: sin ceremonia, sin aviso previo, con la burocracia silenciosa de quien ya ha firmado todos los papeles necesarios.
La doctora Salazar entró a la habitación del piso veintitrés con esa eficiencia que Cassandra había aprendido a leer como un idioma propio: pasos medidos, carpeta bajo el brazo, mirada que evaluaba antes de que los labios se abrieran. No era crueldad. Era precisión. Y en ci







