Nyxara no dijo nada más.
No había necesidad.
Porque en este instante, cualquier palabra que pudiera pronunciar sería inútil, sería un intento desesperado de aferrarse a algo que ya no existía, a algo que se había desmoronado sin siquiera darle la oportunidad de sostenerlo.
Así que simplemente se levantó.
No con apuro, no con desesperación.
Lo hizo con una calma contenida, una elegancia calculada, como si toda la decepción que hervía dentro de ella estuviera perfectamente dominada bajo su p