Capítulo 46: Una solución al rumor
Eran las siete de la mañana cuando el teléfono de Damián empezó a sonar sin pausa. Primero fue una llamada, luego otra, luego un torrente de notificaciones que parecía no tener fin.
Ariadne, despierta desde hacía horas tras una noche sin sueño, escuchó desde su habitación los pasos apresurados por el pasillo y la voz de Damián, cortante y controlada, contestando.
—No voy a hacer declaraciones. Eso es un rumor sin fundamento. —Pausa. Su tono se volvió más tens