Capítulo 168
Los dos lobos empiezan a empujarse con fuerza, la mirada retadora, sus gruñidos de lobos cazando a su enemigo
—¡Te dije que no te acercaras a mi esposa nunca! Ya no soy ese lobo imbécil que permitía tu estupideces —gruñe Sebastián fuera de si dejándose dominar por la voces de su lobo interior
Ana llora, les pide que dejen está discusión, Frederick y Marcia llegan para interponerse en la pelea.
—Esto no va a acabar hasta que uno de los dos este muerto —dice Sergio que gruñe
—Por