Era ya de noche, Angelina, cenaba con sus padres y el pequeño Lucien, era verdad que en la mansión Di Monti, nadie interrumpía su tranquilidad, pero no podía quedarse el resto de la vida encerrada como una princesa en su castillo de cristal, ella debía salir a trabajar como antes, sentirse útil
— Papá, he estado pensando que ya es tiempo de que vuelva al trabajo, no puedo simplemente estar aquí sin hacer nada, quiero seguir siendo parte de las empresas Di Monti — pidió Angelina
— Pero cariño, ¿