Una vez que Lucien Black, estuvo en la oficina, ser encontraba sentado detrás de su escritorio, entre sus manos sostenía uno de los recuerdos que se dieron en el bautizo de su nena, era un centenario puesto sobre una pequeña carreola, el hombre meditada sobre lo que haría con respecto a la desquiciada de Casandra y su perversa hermana, cuando Philips, entró
— Ya está listo todo lo que pediste, pero Lucien, ¿estás seguro de lo que vas a hacer? el asistente sabía lo cruel que podía llegar a ser e