Marco, estaba furioso, estaba en extremo celoso de que otro hombre estuviera en la residencia de Jan Pierre, buscándolo, Jan, era suyo, el hombre que amaba y no se lo iba a dejar quitar tan fácilmente, si ese atractivo rubio que claramente era un cazador, estaba pensando que se quedaría con las manos cruzadas, se equivocaba
— ¡No sé quién seas pero conoce tu lugar, ni de dónde conozcas a Jan Pierre, pero entérate que él y yo estamos enamorados, un tercero no cabe aquí! La penetrante Mirada de M