Angelina estaba abrazada a su padre, ella estaba muy sensible quizás por las hormonas que traía revueltas por el embarazo, el imponente Angelo, secó sus lágrimas
— Ya no llores cariño, tu madre y yo estamos contigo, tienes un esposo responsable y buen padre, estoy seguro que al bebé que viene también lo va a amar como al pequeño Lucien y al bebé Angelo, disfruta de estos momentos que te da la vida por que después los hijos crecen y ya no les ves no el polvo
— Angelina, juntos vamos a cuidar de