Mientras tanto en la oficina de la compañía Di Monti, Alexander había tomado el puesto de director general, su padre le había pasado la batuta y por fin podría dedicarse a descansar y pasar más tiempo con Rocío, Ángela ya estaba por cumplir los 18 años y Romina era la más pequeña que le quedaba por cuidar
Ese día por la mañana, Angelo había recibido una llamada de su padre
Flash Back
— ¡Angelo, la nena ha vuelto a salir de compras y sobregiró la tarjeta, si no le pones límites me va a dejar en