—¿Brindaras conmigo? —me preguntó en la oscuridad.
A mis espaldas, apreté el frasco de mortal gas sarín y continué mirando ese rostro atractivo e inquisitivo. ¿Sería capaz de ponerle fin a su vida esa misma noche? Tenía el arma, la oportunidad perfecta. Todo estaba mi favor, solo necesitaba el valor, la voluntad...
—¿Vendrás por tu voluntad o me harás arrástrate? —preguntó de nuevo, cada vez menos paciente.
Él es un asesino, me recordé, no lo olvides nunca. ¡No olvides el propósito de este ma