PUNTO DE VISTA DE EMBER—Ember —la voz de Queenie se quiebra—. No... no sé de qué estás hablando.
—¿No lo crees? —Inclino la cabeza y la observo, cómo le tiemblan las manos, cómo sus ojos se dirigen rápidamente a Nathaniel antes de que pueda controlarse; esa señal que nunca ha podido controlar, el reflejo involuntario de una mujer que consulta con su marido antes de decidir qué sentir—. ¿De verdad, Queenie? Porque tu cara está haciendo eso que hace. Eso de mirar a Nathaniel en busca de permiso a