PUNTO DE VISTA DE EMBER
Queenie y yo intercambiamos miradas.
—No estamos conspirando —respondo—. Estamos creando lazos. ¿No era eso lo que querías?
Rayana aparece en mi puerta, con una botella de champán colgando de una mano elegante y una sonrisa asomando en sus labios.
Se ha puesto algo sedoso y de aspecto caro, un conjunto de ropa de estar por casa, y se mueve con la gracia particular de alguien que nunca ha dudado de su derecho a ocupar su espacio.
—Quería justo esto —dice, rellenando nuest