PUNTO DE VISTA DE EMBER
(UN MOMENTO ANTES)
La visión cambia una vez más y me encuentro en una habitación que no reconozco: una sala de clínica con esa frialdad estéril que te hace querer abrazarte a ti mismo para entrar en calor.
Una mujer está de pie, medio de espaldas a mí, con el rostro oculto por la sombra, y le entrega a mi madre esa misma botella sin etiqueta, entregándole la mano temblorosa.
Mi madre, que jamás había temblado ante nada en su vida, se ve pequeña aquí. Disminuida.
Siento u