PUNTO DE VISTA DE EMBER
«Mírate». Su voz se ha suavizado. Casi con cariño. Como si recitara votos matrimoniales en lugar de mi sentencia de muerte. «Sigues luchando. Sigues esforzándote. Sigues creyendo que alguien te salvará».
No puedo respirar. No puedo gritar. No puedo hacer nada más que arañar inútilmente sus brazos mientras el gris en los bordes de mi visión se extiende hacia adentro, devorándolo todo, engullendo el mundo.
—Te lo dije, Ember. Te lo dije tantas veces. —Aprieta su agarre has