PUNTO DE VISTA DE KNOX
En el segundo en que la arrastro de vuelta a mi regazo, todavía desnuda y temblando por ese patético intento de mamada, me doy cuenta de que estoy jodido.
No literalmente —aunque eso está a punto de pasar.
Estoy jodido porque la he deseado durante meses.
Cada vez que Gale la arrastraba a las reuniones de la manada, cada vez que entraba a mi oficina trayendo café con esos vestidos conservadores que, por alguna razón, me daban más ganas de arrancárselos que si hubiera entra