Mundo de ficçãoIniciar sessão—Hola—dice nervioso Adén—. Respondiendo a tu mensaje, sí podemos hablar.
Theo por un momento quedó inerte, aunque luchaba con las llaves y las bolsas que colgaban de sus manos.
—¿Puedes sostenerme esto? —titubea mientras señala con su boca el palillo del algodón de azúcar y una bolsa que tenía en la mano izquierda.
Adén agarra lo que le indica su novio sin decir una palabra.
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