El beso del francés.
Nos acercamos a un mesón donde unos chicos preparan sándwiches calientes, papas fritas y bebidas heladas. El sonido de la carne chisporroteando sobre la plancha y el aroma intenso que se eleva en el aire despiertan mi hambre al instante. Tati y yo nos miramos, cómplices, y pedimos churrascos, papas y gaseosas.
La carne se ve jugosa dentro del pan crujiente, cubierta con rodajas de tomate, palta bien molida y una generosa capa de mayonesa que se escurre apenas al primer mordisco. Es imposible re