Mundo ficciónIniciar sesiónI
Mientras endulzaba con azúcar la segunda taza de café en lo que iba de la mañana, Diana se preguntó si su suerte sería como la de Marcela Peralta o como la de la rubia Fernández.
Quedó de verse a las nueve en punto con Cardozo, en esa cafetería que daba frente a la estación de tren desde inicios de los ochentas. Eran apenas las ocho y cuar







