Cap. 58
Dicho esto, Violette se dirige hacia su consultorio. Caminaba lentamente, buscando alguna receta innovadora para preparar aquella tarde, Katherine comenzaba a ponerse quisquillosa con la comida, así que lo último que deseaba escuchar ese día era una réplica de su hija. Absorta en sus pensamientos, arribo a la recepción principal, buscando la hoja de entrada y salida.
—Buenos días, Marian-Antone, ¿alguna llamada para mí?— Preguntó sin mirarla, rastreando su nombre en la larga lista de trabajado