Cap. 119
Presa de un escalofrió, se encogió de hombros, buscando apaciguar el temblor de su cuerpo en respuesta al gélido clima. Suspiró resignada al verse en la posición de llamar a Miranda Lemaire para cancelar una vez más su visita al campo, con un diluvio así, las carreteras se tornaban peligrosas, los caminos se cerraban y las personas se tornaban anárquicas.
Los techos de las casas, el pavimento y los carros estaban cubiertos por una densa capa de nieve. Una vez más, la familia Lemaire permanecer