Sólo su amante.
Ella se había transformado en una mujer segura de si misma, que para mi sorpresa hasta estaba dando órdenes nada más y nada menos de que a los hombres más peligros del país, no era ni la sombra de lo que una vez fue, mí esposa.
Pero igual tenia que hablar con ella, seguía siendo mi Luz;—Gracias amor.
Dije mirándola disimuladamente, no tuve su atención parecía que me estaba ignorando a propósito; —¡Estoy feliz, por fin voy a hablar contigo!
Cómo no me respondió me senté en el sofá,
Ella so