Joana estaba furiosa, masticando su ira, cuando de repente, como si algo le hubiera venido a la mente, soltó una carcajada fría: —En fin, ¿por qué discutir contigo estas tonterías? Mira.
Se giró y tomó la caja de terciopelo que estaba sobre la mesa, abriéndola.
Un anillo de diamantes rosa, grande y raro, apareció frente a Fabiola.
Su mente estalló en un estampido.
Aún sin reaccionar, vio cómo Joana se probaba el gran anillo de diamante rosa en su dedo índice: —Es especial para mí, ¿no es hermoso