Sus ojos se estrecharon.
—¿También vas a participar en el concurso de diseño?
—Sí —Fabiola terminó de lavarse y salió, bajando la cabeza para no mirar a Benedicto, pensó por un momento y decidió meterse en la cocina. —¿Qué quieres comer?
Apoyado en la puerta de vidrio de la cocina, Benedicto dijo: —Ve a dormir, yo te compraré el desayuno.
—No puedo —Fabiola se sonó la nariz. —Tengo que llevarle comida a Cedro después.
La mirada de Benedicto se oscureció: —¿Le vas a llevar comida?
Él acababa de r