Por desgracia, Rosalía no tenía cómo refutar.
¡Después de todo, acababa de librar una batalla impresionante que le permitió dar un vuelco a su situación!
Mordiéndose el labio inferior con fuerza, y sin poder aguantar más, se marchó airadamente hacia el camerino frente a todos los trabajadores.
El director, al ver la escena, supo que no podrían continuar filmando y se vio obligado a decirle a Nina: —Por hoy terminamos, continuaremos mañana.
Nina, con la ayuda de Fabiola, se puso de pie y se incli