Apenas Alejandro vio a Isabel, se sintió abrumado. Si no fuera porque Isabel tenía solo dieciocho años y además era su primer viaje al extranjero, estando totalmente desorientada en un país extranjero, él ya la habría dejado a su suerte.
Pero al ver que Patricia se mantenía tranquila, él también se relajó un poco, se acercó a ella por detrás y la rodeó por la cintura, saludando a Isabel: —Buenos días.
Patricia se tensó por un momento al sentir la mano en su cintura y sus labios se curvaron levem