—¡Exacto! —Cedro protegió a Claudia. —Ella no estaba de acuerdo, yo la convencí.
Fabiola, mirando a Cedro, quien estaba completamente engañado por Claudia, no pudo evitar reírse.
—¿De qué te ríes? —Cedro preguntó, enojado y avergonzado.
—Me río de lo fácil que eres de engañar.
—¿Qué has dicho? —Cedro frunció el ceño, disgustado.
—Has estado todos los días al lado de Claudia, ¿nunca has notado que ella estaba fingiendo estar enferma?
La mención de fingir una enfermedad hizo que Claudia tambaleara