Fabiola asintió.
—Dios mío, no me lo puedo creer. Cariño, eres increíble.
Fabiola respondió con desdén: —Todavía no estoy segura, no me alces tanto.
—No es eso. Solo el hecho de que tengas el valor de tomar el control de una empresa ya es increíble. Hay gente que ni siquiera se atrevería a ser jefe, como yo. Solo de pensar en todos los problemas en una empresa, me duele la cabeza.
Fabiola dijo: —Manejar una empresa es realmente complicado, y yo tampoco tengo experiencia, pero realmente no quiero