Sin embargo, su estilo es diferente al de las típicas mujeres, tiene un toque de elegancia y cultura.
—¿Ella es...? —preguntó el abuelo probando, con la espalda tensa.
—¡Hola, tío! —exclamó la mujer con sorpresa apenas disimulada. —Soy la esposa de Benedicto. Es un honor finalmente conocerlo a usted. ¡Me siento muy afortunada!
Luego, vio a Cedro y su sorpresa no pudo ser contenida: —¡El señor Cedro Sánchez también está aquí!
Cedro frunció el ceño ligeramente, mirando con desconcierto a Benedicto