Parecía ser realmente un hermano ingenuo y dulce.
A pesar de que Fabiola no bajó la guardia debido a Silvia, quien también actuaba de manera inocente, invitó cortésmente a Alonso a entrar a su habitación.
Alonso entró a la habitación un tanto incómodo.
—No te preocupes, siéntate donde quieras.
—Este cuarto está decorado tan acogedor, es difícil de creer que Benedicto realmente se haya casado.
Fabiola sonrió y le pasó un vaso de agua: —¿Por qué? ¿Parece ser alguien que prefiere estar soltero?
—No