Capítulo 128
Benedicto tiró todas las tarjetas a la basura: —No.

—Mientes —dijo Fabiola, sonriendo levemente.

Benedicto la miró de reojo.

Fabiola rápidamente ocultó su sonrisa: —¿Qué pasa?

—¿Estás celosa? —preguntó Benedicto con una sonrisa sarcástica.

El rostro de Fabiola se enrojeció como un camarón cocido, protestando: —No.

Justo en ese momento, un hombre vestido de traje negro se acercó corriendo y se inclinó ante Benedicto, hablando en un fluido inglés.

Fabiola había vivido en el extranjero desde los oc
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