Ayla, jamás olvidó a ese hombre lobo. Nunca mencionó lo que Bledd era. Pero pasaron los años y él no regresó.
Cada día de su vida lo recordaba con mucha nostalgia. Él la dejó por miedo a que la mataran, luego de aquel incendio se fue junto con su manada.
Solamente quedaron en su memoria los bellos recuerdos, y en su piel quedaron grabadas las caricias, y el dulce sabor de sus besos.
Su vida dió un giro inesperado. Nikita nunca se rindió y ella aceptó aquel amor, un sentimiento que no era mutu