Roy
Hubieron momentos en los que creí que lo mejor era ser sincero con ella y pedir perdón, para que nuestro futuro no se viera ensombrecido por una nube tormentosa, que constantemente amenazara con diluviar nuestra felicidad en cualquier instante, pero al sentir que Iris aún tenía ciertas dudas sobre nuestro matrimonio, mi coraje se redujo a cero y opté por esconder esa verdad que podría destruirlo todo.
Al principio me costó fingir que nuestra relación estaba bien, la culpa me torturaba día