Iris
—¿Estarás bien por tu cuenta, o quieres que te ayude? —preguntó Elís saliendo del cuarto de baño.
—Estoy bien tía, en verdad. Solo es algo de cansancio.
—De acuerdo, confiaré en ti. Mientras tanto iré por algo de comida, queda poco tiempo para la hora de la reunión.
—No te preocupes, y ve despacio —le dije desde la cama, fingiendo que me estaba levantando sin dificultad.
En cuanto Elís se fue, mis piernas no lo pudieron soportar y caí de rodillas, a lo que Tadeo entró y se apuró en a